INANDULAW es una de las esculturas más genuinas del arte NED. Un viejo tronco de olivo, seco y exhausto hasta lo indecible, recupera su belleza tras un delicado proceso de deconstrucción. INANDULAW no es una creación a partir de un tronco de olivo. Es la deconstrucción de un resto, seco y sin vida, de un árbol centenario. Procede de un olivo de la especie carrasqueña al que se le estiman más de trescientos años de vida, y fue hallado en la Huerta de Las Cañas, un escondido paraje junto al río Viar, en Extremadura (España).
Al estar hueca en su interior, la escultura presenta una forma vaporosa y flamígera. La pérdida de agua y la descomposición provocada por los hongos y el tiempo acabaron disolviendo la lignina, una especie de pegamento natural que une las fibras del tronco, y transformando la madera en un material frágil y tan ligero como el papel. Para reforzarlo ha sido necesario un esmerado proceso de lacado (en negro) y barnizado que ayudara a sellar la superficie. El exterior se ha limpiado con lijas de grano muy fino (400) El pulimento, realizado con rodillo de lana, ha sido muy superficial. Y para el acabado final se ha aplicado una pátina de aceite puro de tung, sin diluir, que ofrece una resistencia a la humedad superior a la de otros aceites. Además, este aceite no oscurece la madera, sino que se comporta con gran transparencia, lo que permite distinguir las diferentes tonalidades del veteado exterior de la madera.
Autor: JT Montero

[INANDULAW. Escultura en madera de olivo. Se presenta sobre pie de aluminio y madera lacada en negro satinado. Tamaño: 643 x 340 mm. Price: 785€. Serie: EVOCACIONES]
Para denominar esta genuina escultura se ha creado una palabra con connotaciones medievales y británicas: INANDULAW. Es una palabra inédita, de nuevo cuño, inexistente hasta la actualidad. Con INANDULAW se evoca ese periodo de crecimiento de las primeras ciudades inglesas, cuando el arte gótico empieza a imponerse y se crean las primeras universidades.




