Exhausto
Exhausto es una palabra extraña. Contiene una hache intercalada justo después de la equis, lo que la hace singular y compleja.
La clave está en su origen. Etimológicamente viene del latín exhaustus, que significa “agotado”, y está formado a su vez por la raíz “ex-” (afuera) y “haustus” (vacío), del
verbo latino “haurire”, que se traduce por “sacar, extraer, apurar algo hasta agotarlo, consumir por completo las fuerzas o la sustancia, devorar, percibir una cosa hasta el fondo con los sentidos”
En nuestra lengua, llamamos exhausto a “algo enteramente agotado o falto de lo que necesita tener para hallarse en buen estado” (RAE). Decimos que algo está exhausto cuando se le ha extraído o vaciado todo lo que tenía en su interior.
La naturaleza exhausta es la que ya lo ha dado todo. La que ya no tiene de dónde sacar. La que está agotada, vaciada por completo. Pero ¿está muerta?. No. Todavía vive. Ésa es su fuerza desconocida. En su interior conserva algo capaz de hablar.
Todo es cuestión de encontrarlo. Muchas veces está ahí, a la vista. Otras veces hay que deconstruirla. Es cuestión de tiempo. Y trabajo, mucho trabajo. Hasta que aparece. Y entonces todos se descubren. Estaba ahí. Lo encontraste.



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