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Cuándo empezó todo

Posted by chronicler in belleza, deconstrucción, naturaleza, NED, pinsapo on agosto 5, 2026

Todo empezó un día aparentemente igual a los demás. Y digo aparentemente porque realmente aquel día todo era distinto. Ningún día es igual al anterior. Cada día es la suma de todos los anteriores. Por eso, todos los días son diferentes. El panta rhei de Heráclito. El flujo perpetuo donde la identidad de las cosas y de nosotros mismos se redefine instante a instante. Y lo que somos hoy ya no lo somos mañana.

Pero aquel día se parecía un poco a todos. De paseo por el campo, atravesábamos un bosque espectacular de árboles milenarios. Nunca había estado allí. Tampoco mis acompañantes. Todos mirábamos hacia arriba y a lo lejos, admirando el porte de aquellos singulares quejigos, que hacían de nuestro recorrido una especie de paseo por las nubes.

Y de pronto, entre toda aquella explosión de naturaleza, un árbol seco. Tan monumental como los demás, pero seco, sin hojas. Negro, puro esqueleto. Tétrico. Aquello desentonaba, asustaba. Estaba muerto, pero seguía allí, mostrando todavía su espectacular porte, pero ya sin color.  Pensé entonces que en su día hubiera pasado desapercibido. Pero ese día, no. Tenía aquel quejigo una belleza diferente. Era único, distinto. Había muerto, pero seguía siendo bello. Tenía algo que cautivaba, y obligaba a pensar. ¿Por qué ignoramos la belleza de lo exhausto?

Alcornocales

Fue entonces cuando me dí cuenta de que hay una belleza nueva, diferente en la naturaleza exhausta. No hay color, todo es gris, ocre, oscuro. El color ha desaparecido. Es el momento de las formas. Formas increíbles, inimaginables. De tanto verdor, ni nos fijamos en ellas. Verdes, rojos, violetas, amarillos, azules que deslumbran y no dejan ver las inimaginables formas.

Caí entonces en la cuenta de que las naturalezas muertas no son tales. Sí, están sobre una mesa, fuera de su contexto. Pero tienen color. No han muerto. Aquel quejigo, sin embargo estaba muerto, exhausto. Lo había dado todo. No le quedaba más aliento que el que le permitía mantenerse en pie. No es lo mismo naturaleza muerta que naturaleza exhausta. Ni tampoco son comparables sus bellezas, claro.

Aquel día empezó todo. Un día cualquiera, pero diferente. Ese día, y no otro, percibí la belleza de la naturaleza exhausta. Y desde entonces, busco la manera de rescatarla y ofrecerla a quien quiera descubrirla. A eso le llamo Naturaleza Exhausta Deconstruida.

JT Montero

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